Documento de Trabajo Catequesis Familiar en Argentina

 

Junta Nacional de Catequesis Argentina

CATEQUESIS FAMILIAR

 

DOCUMENTO DE TRABAJO

 

NOTA: Este Documento ha sido elaborado por un Grupo de Trabajo convocado por la Comisión Episcopal y la Junta Nacional de Catequesis.

Su finalidad es favorecer la reflexión sobre la Catequesis Familiar (CF) en las diócesis y regiones del país. Se enviará a los Obispos, Directores Diocesanos y a algunos referentes de la CF en las diferentes diócesis, para que instrumenten la forma de hacerlo llegar a todos los interesados. Incorporamos algunas preguntas para facilitarles el trabajo.

Sugerimos que se trabaje en Encuentros Diocesanos, Regionales u otros y solicitamos que todos los aportes sean enviados a la Junta Nacional de Catequesis.

El proyecto es hacer un Encuentro Nacional sobre la CF a realizarse en abril de 2008 en Villa Allende (Córdoba), para relanzarla en el país.

 

CITAS

 

CFL = Christifideles Laici, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.

CT = Catechesi Tradendae, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.

DCG = Directorio Catequístico General, de la Congregación para el Clero.

DP = Documento de Puebla, de la 3ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.

EN = Evangelii Nuntiandi, Exhortación Apostólica de Pablo VI.

ES = Ecclesiam Suam, Encíclica de Pablo VI.

FC = Familiaris consortio, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.

GE = Gravissimum Educationis, Declaración del Concilio Vaticano II.

GS = Gaudium et Spes, Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II.

JEP = Juntos para una evangelización permanente, de la Conferencia Episcopal Argentina.

LG = Lumen Gentium, Constitución dogmática del Concilio Vaticano II.

Med = Medellín, de la 2ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.

NMA = Navega Mar Adentro, de la Conferencia Episcopal Argentina.

OA = Octogesima Adveniens, Carta Apostólica de Pablo VI.

QCF = Que es la catequesis familiar, de la Comisión Episcopal de Catequesis. Argentina.

RH = Redemptor hominis, Encíclica de Juan Pablo II.

RM = Redemptoris Missio, Encíclica de Juan Pablo II.

 

INTRODUCCIÓN

 

            La Catequesis Familiar (CF) nació en nuestro país hace 35 años y cobró gran impulso a partir del 2º Congreso Nacional de Catequesis celebrado en Rosario (1987), siendo proclamada "Prioridad Pastoral" por el Episcopado Argentino al año siguiente[1].

Se extendió por casi todo el país y sus frutos son múltiples e innegables, aunque también han existido problemas, dificultades y errores en su implementación.

            Hoy en día aparecen nuevas situaciones, desafíos y cuestionamientos. Por eso, se hace necesario evaluar su marcha, destacar sus aspectos positivos, corregir los defectos y adecuarla a la nueva realidad.

 

1.      ¿QUÉ ENTENDEMOS POR CF?

 

En un sentido amplio, se puede llamar de este modo a toda la catequesis que se orienta hacia la familia o cuyo contenido sea la familia[2]. Aquí no se usa en este sentido.

Más estrictamente, se lo aplica a un determinado método para evangelizar las familias con ocasión de la Primera Comunión y/o la Confirmación de sus hijos[3], enriqueciendo su fe, cuestionando sus respuestas actuales y proyectando la dimensión misionera de cada uno de sus miembros y de todo el grupo familiar. Este es el sentido con el que utilizaremos la expresión CF en todo el documento.

El método supone que los padres tengan encuentros periódicos y celebraciones en los que reflexionan sobre la Palabra de Dios para iluminar sus vidas y poder así acompañar a sus hijos en su preparación sacramental. Los encuentros se realizan en un contexto eclesial, siguen un orden temático y deben contar con la guía de catequistas capacitados.

 

2.      ANÁLISIS DE LA REALIDAD

 

Método de trabajo para este análisis de la realidad: Es conveniente que cada comunidad, diócesis o región se pregunte:

·         ¿Esto ocurre aquí? ¿Que agregaríamos? ¿Qué quitaríamos?

·         ¿Cuál de estos temas nos parecen más importantes?

 

a. Logros:

  • En numerosos lugares del país la CF es ampliamente aceptada y hace años que funciona. Si se la cuestiona es para tratar de mejorarla, no para eliminarla.

 

  • Desde hace ya varios años, donde se instrumentó correctamente la CF, se experimentó la fe como algo que involucra la vida cotidiana familiar y su proyección misionera hacia los demás. El adulto participó de la transmisión de la fe a sus hijos y el niño vivió la relación con Dios como algo que comprende toda la realidad familiar y su relación y comunión con toda la Iglesia.

 

  • Muchas personas y familias han redescubierto su fe gracias a la CF; han revalorizado los sacramentos y se acercaron nuevamente a ellos. No sólo la Eucaristía sino también el Bautismo, la Confirmación, la Reconciliación y el Matrimonio. Además, han tomado conciencia de su necesidad para vivirlas en su relación hacia el prójimo y de buscar una formación laical permanente.

 

  • La CF es fermento de comunidades. Por ella se refuerzan en los padres y en las familias los vínculos de pertenencia a la Iglesia. Nuestras comunidades se han enriquecido en los últimos años con numerosas familias que han redescubierto a Cristo gracias a ella. Es una verdadera acción eclesial en el corazón de la familia y una verdadera acción familiar en el corazón de la Iglesia. En América Latina se la considera un “semillero de comunidades”.

 

  • En una Iglesia donde la mayoría de los laicos eran mujeres, la CF ha permitido incluir a los varones cuando los matrimonios participaron en las reuniones de catequesis.

 

  • Se han formado grupos de matrimonios y de mujeres que, más allá de la catequesis con motivo de la Primera Comunión y de la Confirmación, hacen posible un itinerario catequístico permanente impulsando a los laicos a construir el Reino de Dios.

 

  • Se ha fortalecido en muchas familias el diálogo y la comunicación. Gracias a los grupos de CF se mejoró la integración entre personas de distinta condición social y entre distintos grupos de la misma comunidad.

 

  • Han surgido muchas vocaciones catequísticas y adultos comprometidos, personas y familias. Se han abierto espacios para su formación. Se podría decir que la CF es “como una incubadora de Agentes de Pastoral”.

 

  • Han surgido diversos textos de CF para responder a distintas situaciones y, en muchas comunidades, se han hecho adaptaciones a la propia realidad.

 

b. Dificultades:

 

  • La CF se situó desde sus orígenes en un escenario ambiguo, cuestionante, paradójico y desafiante: la Iniciación Cristiana no iniciaba, sino que con ella concluía la vida de fe.

Pero, además, ya en ese momento la mayor parte de las familias vivían un "cristianismo meramente sociológico" o "ateísmo práctico creciente": mantenían ciertas prácticas religiosas pero sus vidas estaban alejadas de los valores evangélicos y de toda inserción real en la comunidad cristiana. Por eso, surgieron múltiples dificultades, algunas de las cuales se mantienen e incluso se acrecentaron.

 

  • Algunas son previsibles y siempre existieron[4], como las que surgen al  “instalar” la CF. O que aparecen frecuentemente, como padres que faltan, que tienen varios hijos y se niegan a repetir el proceso, que reciben sólo para transmitir pero cerrados totalmente al cambio personal, catequistas poco formados o que se “atan” demasiado al texto, etc.

 

  • Otras provienen de las deficientes aplicaciones de la CF[5]: baja participación de varones, catequistas insuficientemente preparados[6], reuniones poco catequísticas[7], incompleta catequesis de los niños, ausencia de proyectos pastorales para después de la etapa sacramental[8], constantes cambios de criterios en la conducción pastoral de las comunidades o total ausencia de los mismos, mala adaptación de los textos a las distintas realidades, etc.

 

  • Pero también han aparecido dificultades nuevas: el hombre y la mujer de hoy están en crisis y esto afecta a la familia. La familia actualmente está en crisis[9] y esto impacta fuertemente en el hombre y la mujer de hoy, destinatarios y agentes de la catequesis. Podemos analizar esto en cuatro de sus dimensiones fundamentales:

 

·         Dimensión personal: El hombre y la mujer viven centrados en ellos mismos, con grandes dificultades para establecer relaciones entre sí y con los demás, mirando sólo el presente, sin importarles si está en coherencia con su pasado y sin proyectar el porvenir. Parecen incapaces de asumir compromisos duraderos. Además, los chicos están super-estimulados por la tecnología actual, el deporte, la variedad de actividades y obligaciones que se superponen, pero tienen serias dificultades en relacionarse personalmente y en atender a quien les enseña.

 

·         Dimensión institucional: Se nota un incremento notable en los últimos años de parejas no casadas por Iglesia, uniones de hecho, segundas nupcias, familias “ensambladas”, madres/padres solteros o separados, parejas homosexuales, etc. Esto, que siempre fue común en sectores populares, hoy ha extendido a la clase media.

 

·         Dimensión funcional: La crisis económica, lleva a ambos padres a trabajar fuera de la casa (a veces en otra ciudad) y aumentan las ciudades-dormitorios. Por eso es difícil que la familia pueda funcionar como medio de socialización primario. El hombre y la mujer de hoy están agobiados, con poco tiempo para ellos mismos y para sus hijos (esto incluye también la limitación de los nacimientos) y, por lo tanto, con poca capacidad para el diálogo. Además, la inseguridad, sobre todo en las grandes ciudades, añade una tensión más que repercute negativamente en la familia, en la integración social y en la CF, ya que por temor no se quiere dejar solo el hogar.

 

·         Dimensión religiosa: Se da una fuerte disminución de la práctica y compromiso religioso de las familias, especialmente de las más jóvenes y en las zonas rurales. Los avances de la tecnología y de los medios de comunicación quitan momentos de oración y la religiosidad popular se pierde. La fe deja de transmitirse en muchas familias. Se acentúa el proceso de descristianización o paganización y secularismo de la sociedad.

 

·         Hoy en día, no se puede dar por supuesta la fe, ni en los padres ni en los hijos, ya que muchas veces no la tienen[10]. O la tienen de modos muy diversos: creen sin sentirse parte de la Iglesia, creen por herencia o tradición, han pasado o están aún en otras creencias, sectas o cultos[11], han sido absorbidos por el secularismo reinante y aparentemente no les interesa lo religioso, etc. Otros están en búsqueda y unos pocos están comprometidos con Jesús y la Iglesia. Además, muchas familias rechazan esta forma de catequesis.

·      Cultura post-moderna: La exaltación del individuo frente a cualquier instancia institucional es uno de los rasgos característicos de la post-modernidad. No sólo la Iglesia como institución ha sufrido esta realidad, sino que todas las instituciones se ven alteradas. En la CF esto dificulta la inserción de las personas y familias en la comunidad.

 

·      Otras dificultades tienen su origen la Iglesia:

·         Desconcierto de la Iglesia frente al mundo moderno: A más de 40 años del Concilio Vaticano II y de su mirada evangélicamente optimista, hoy la Iglesia parece desconcertada ante los rápidos cambios actuales del mundo. Le cuesta acompañar el proceso de cambio y no acaba de asumir los ataques que llegan de todos lados y la vivencia antitestimonial de muchos de los miembros de la Jerarquía eclesiástica. Como si tuviera miedo al mundo, en lugar de amarlo y saberlo amado por Dios. En muchos casos parece que prefiriera encerrarse dentro de sus límites, en lugar de salir a anunciar constantemente y con decisión la Buena Noticia a todos.

 

·         Disconformidad con los contenidos: En la CF se experimenta a menudo una fuerte sensación de inadecuación de los temas catequísticos a los problemas reales de los padres, de la familia y de la sociedad. Pareciera que estamos hablando en un idioma distinto del que tiene el mundo.

 

·         Muchos reclaman que especialmente se tengan en cuenta las nuevas realidades familiares y sean asumidas por la Iglesia con un corazón misericordioso. No es raro que las familias que se acercan a nuestras comunidades se encuentren con actitudes cerradas e intolerantes, cuando no agresivas por parte de sacerdotes y algunos fieles.

 

·         Dificultad para integrar a las familias a la comunidad: Muchas veces la CF no está integrada en la comunidad parroquial. La Iglesia carece de una pastoral orgánica real y en las comunidades cada uno de sus ámbitos de mueve en forma autista, sin vinculación con los demás. Por eso, padres y chicos suelen crecer más en la dimensión personal de su fe que en la comunitaria, y se contentan con recibir los sacramentos de la Eucaristía y de la Confirmación.

 

·         En la planificación pastoral orgánica de la parroquia se suele ubicar la catequesis en el mismo nivel que otras actividades, movimientos o instituciones, sin tomar conciencia que "la catequesis es una de las tareas primordiales de la Iglesia[12]".

 

·         Hay fallas desde el comienzo y falta una CONVOCATORIA adecuada, entusiamante, que implique desde el vamos a TODA la comunidad con objetivos claros. Lo CELEBRATIVO se omite con facilidad y no se lo ha descubierto como un proceso de Iniciación Litúrgica progresiva. A los sacerdotes sólo les preocupa si van a Misa o no.

 

·         Agentes de pastoral con menor tiempo y posibilidad de compromiso: También ellos se ven con dificultades para asumir todo lo que la CF implica. Cada vez cuesta más formar los equipos y suele ser insuficiente el número de catequistas varones. Esto lleva a buscar catequistas con poca formación.

 

·         Es difícil conseguir Matrimonios Guías, Animadores y Catequistas que sean consecuentes y que se sientan comprometidos a ser los testigos que hoy nuestro mundo necesita.

 

·         Los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas: Muchos de ellos carecen de suficientes conocimientos catequísticos. Conciben la catequesis como una versión diluida de la teología, no se atreven a ser creativos, ni a promover la creatividad de los catequistas laicos. Por eso, a menudo es escaso el apoyo sacerdotal y en muchos casos se da el rechazo drástico a esta forma de catequesis.


[1] JEP 94.

[2] JEP 79-80.

[3] JEP 81;  QCF p. 10.

[4] En el documento QCF hay una clara exposición de estas dificultades y se proponen algunas soluciones.

[5] En el Manifiesto de los padres participantes en el 1er. Encuentro Nacional de CF, entre otras recomendaciones, pusieron: "Que no se prostituya el método", porque se fue constatando que donde había fracasado era principalmente por esta falla.

[6] Este punto es neurálgico, ya que son contados los lugares en los que se los acompaña y/o se preparan con ellos los encuentros; en general se los "deja hacer" y se improvisa.

[7] Transformadas en "clases de catequesis", que no tocan la vida, o en seudo "terapias grupales". A menudo falta una auténtica metodología de catequesis de adultos y para adultos.

[8] De hecho, aun hoy en día, los padres llegan a la CF solicitando sólo que sus hijos "hagan la Primera Comunión" o "reciban la Confirmación". Y muchas veces concluyen ese período con la convicción de que después de haber recibido el sacramento, no les queda nada más por hacer.

[9] FC 1.

[10] A menudo falla la catequesis porque se supone que los padres están "evangelizados" y esto no es cierto. No se los asume como catecúmenos, sino como "maestros de sus hijos". Al trabajar con presupuestos falsos, se complica todo el resto.

[11] Esta realidad es más frecuente de lo que se cree y muchos padres están implicados. A los niños de les brinda catequesis porque "ellos quieren", para no sentirse disminuidos frente a sus compañeritos, pero sus padres no los acompañan en su proceso de fe. Esto plantea serios problemas a la CF.

[12] CT 1.

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