Documento de Trabajo de la Catequesis Familiar en Argentina 3

  1. Criterios eclesiológicos:

 

·         La CF se entiende plenamente en una eclesiología de comunión y participación, de acuerdo a los documentos del Concilio Vaticano II y Puebla[1], y en una Pastoral Orgánica que permita a las familias insertarse eclesialmente de un modo progresivo. Lo cual lleva consigo un verdadero replanteo en la propia comunidad.

 

·         "La comunidad cristiana es origen, lugar y meta de la catequesis[2]". "La catequesis es responsabilidad de toda la comunidad cristiana. Es una educación de la fe realizada en un contexto o clima comunitario rico en relaciones, para que los catequizandos se incorporen activamente a la vida de dicha comunidad[3]". Por lo tanto, toda la comunidad eclesial (diócesis, parroquia, etc.), deberá involucrarse en esta tarea.

 

·         Ante la ruptura del tejido social y el creciente aislamiento o soledad de los individuos, especialmente en las grandes ciudades, urge reconstruir canales de comunicación y encuentro[4]. Al generar pequeñas comunidades de padres y de hijos, la CF es un instrumento eficaz para esta tarea[5]. Al mismo tiempo, estos grupos son el espacio adecuado para hacer el anuncio explícito de Jesús dentro de la familia y también hacia el resto de la comunidad eclesial: el testimonio de unos cuestiona a otros y los pone en camino de conversión.

 

·         La parroquia, debe tener un proyecto familiar – comunitario y aspirar a ser una comunidad – familia[6] (o comunidad de comunidades de familias), para que éstas puedan seguir un itinerario de crecimiento en su vida de fe. La CF requiere este marco u objetivo pastoral para lograr su verdadera fecundidad; es decir, la inserción en la liturgia y en la vida de la comunidad con sus diversas proyecciones pastorales, ya que si no hay una comunidad cristiana que recibe al catequizando, la catequesis corre el riesgo de volverse estéril[7].

 

·         No se puede ser catequista en forma aislada. La reunión del equipo permite compartir experiencias, ayudarse en las dificultades, brindar un espacio de contención a los catequistas más nuevos y a los que tienen grupos difíciles, iluminar y afianzar el camino de fe que se va descubriendo y realizando. El equipo es una pequeña comunidad que intenta anunciar la misma Buena Noticia que experimentan entre ellos y que se enriquece con encuentros con otros equipos a nivel diocesano. Si en el equipo se logra buen clima comunitario, esto repercute positivamente en los grupos de padres y de chicos que pueden desear vivir la vida testimonial de quienes los acompañan.

 

·         La familia, ha recibido el hermoso nombre de Iglesia doméstica, primeramente por parte de San Juan Crisóstomo, luego por el Concilio Vaticano II, Evangelii Nuntiandi y Catechesi Tradendae. Esto revela su potencial evangelizador. Ella es primera comunidad de vida cristiana para muchos[8]. Por lo tanto, la CF deberá aprovechar esta riqueza y acompañar la evangelización y el crecimiento en la fe de aquellas otras que todavía no viven su realidad de pequeña Iglesia doméstica[9].

 

Preguntas para los criterios eclesiológicos:

·         En nuestra experiencia, ¿cómo ha influido la CF en nuestra comunidad?

·         ¿Nuestra comunidad acepta e integra la CF en su seno? ¿Cómo?

·         ¿La CF ha ayudado a las familias a vivir su realidad de Iglesia doméstica? ¿Cuándo?

 

  1. Criterios doctrinales:

 

·         A pesar del contexto secular del mundo actual, el hombre sigue buscando lo trascendente y lo encuentra, muchas veces, en formas o lugares equivocados. "El fin definitivo de la catequesis es poner no solo en contacto, sino en comunión, en intimidad con Jesucristo[10]" y con el prójimo. Es decir que no debemos suponer la fe en nuestros catequizandos, sino siempre partir de un primer anuncio o kerigma para suscitar la fe en Él, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (recordando que esto siempre es obra e iniciativa de Dios).

 

·         Este primer anuncio debe suscitar una adhesión de toda la persona. Por eso debe llegar no solo a lo intelectual, sino también a lo afectivo y emocional, que lleven a la oración y a la experiencia del encuentro personal con Jesucristo[11]. Para esto, hay que valerse de signos adecuados y del testimonio de los creyentes.

 

·         A partir de este anuncio, con un estilo catecumenal, la CF introducirá progresivamente en el misterio de Cristo y en la vida testimonial de la Iglesia, transmitiendo los contenidos de la fe, iniciando en la celebración litúrgica, la enseñanza moral, la práctica de la oración[12] personal, familiar y comunitaria, el servicio y el compromiso en la construcción del Reino.

 

·         "El hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en cumplimiento de su misión[13]". Hay que hacer una revisión de los contenidos de la CF, para que respondan a los cuestionamientos y nuevas situaciones del adulto y se le presenten los que sean más básicos, fundamentales, lo humanicen, plenifiquen y ayuden a dar sentido a su vida, generando vínculos con los demás. Así se acentuará su esperanza y le será menos difícil encontrar una respuesta a los problemas e inquietudes propios del mundo de hoy.

 

·         Los padres y los hijos tienen necesidades y procesos de fe diferentes. Hay que revisar los contenidos, temarios y textos para tratar de responder a esta doble necesidad, sin perder el vínculo de comunicación entre ambos. Esto deben tenerlo muy presente los coordinadores, catequistas y los autores de textos y ser muy creativos y cuidadosos.

 

Preguntas para los criterios doctrinales:

·         ¿Cuál es el núcleo del mensaje que debemos transmitir?

·         ¿Qué elementos no pueden faltar?

·         ¿Cómo dar nuestra catequesis a un estilo catecumenal y seguir el ritmo de los tiempos litúrgicos? ¿Tienen alguna experiencia al respecto?

 

1.      ALGUNAS RECOMENDACIONES Y ACLARACIONES

 

  1. Con respecto a la obligatoriedad de la CF: No hay unidad de criterios en cuanto a las ventajas e inconvenientes que surgen de la obligatoriedad inicial de la CF, ni en la conveniencia o no de mantener la CF como única alternativa en una comunidad. Pero se ha podido comprobar que normalmente crecen en la fe sólo los padres que, en algún momento del proceso catequístico, aceptan libremente el anuncio del Evangelio y abren su corazón a la gracia.

 

  1. Participación de los padres: Lo ideal es que participen ambos padres. Para ello deben buscarse todos los medios que faciliten la participación de los varones, al menos ocasionalmente. Y ser muy perseverantes al insistirles.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, hay veces en que esto es imposible. Para que el niño no deje ser recibir su iniciación cristiana, en estos casos es preciso buscar alternativas. Puede participar otro miembro de la familia (madre, abuela, hermano mayor, padrino, etc.). No deja de ser CF porque no acuda el padre, ya que involucra al menos a parte de la familia.

 

  1. Frente a las nuevas situaciones matrimoniales y familiares: Estos casos (separados vueltos a casar, niños huérfanos de padres vivos, papá o mamá con novio/a, hijos con varios padres, parejas que conviven y no se quieren casar, madres solas, parejas gay, etc.) presentan dificultades a la CF. Pero el solo hecho de convivir con el niño los hace responsables de su educación y "todo ser humano es evangelizable". Por eso, siempre se les debe ofrecer el anuncio del Evangelio. Los modos, en cada situación, habrá que pensarlos, descubrirlos y rezarlos. La acción interior sólo es propia del Espíritu Santo; hay que confiar en Él y en la misericordia infinita del Padre.

 

  1. La catequesis de los niños: Lo que reciban en sus casas, aún cuando es parcial y a veces muy limitado, cobra gran importancia para el crecimiento de su fe. Siempre hay que valorarlo y alentarlo, pero hace falta completarlo y darle sentido de comunión y participación eclesial. Es necesario que los chicos tengan también su experiencia catequística en un grupo formal con sus pares, con un catequista verdaderamente capacitado, que participen con sus padres en las celebraciones litúrgicas que van jalonando el proceso y en la misa dominical.

 

  1. Familias numerosas: No está del todo resuelto el problema de la repetición de los contenidos a los padres que tienen que participar sucesivamente con ocasión de la catequesis de varios hijos. Por una parte, así como la Iglesia repite periódicamente los mismos ciclos litúrgicos con idénticas lecturas bíblicas, hay padres que vuelven a hacer el ciclo catequístico con gusto y provecho personal, entendiendo que cada hijo merece que le brinden la misma atención. Pero también es indudable que hay otros que se resisten a hacerlo. Será necesario buscar creativamente caminos nuevos.

 

  1. Niños cuyos familiares no participan en la CF: Por distintas circunstancias, hay casos en que ningún familiar se hace cargo de la educación de la fe de los chicos. Según los ambientes pueden ser más o menos numerosos. Será importante no dejar de atenderlos y buscar creativamente soluciones pastorales acordes a cada lugar.

 

  1. Destacamos la importancia de la participación en la CF del sacerdote a cargo de la comunidad. Su presencia junto a los catequistas, el contacto con padres y niños también fuera de las celebraciones litúrgicas, hace a la eclesialidad de la CF y favorece notablemente el proceso evangelizador. Para ello es urgente que los sacerdotes, religiosos y religiosas tengan una adecuada formación catequística y que comprendan la importancia de la familia como base y sustento de la sociedad porque “familia evangelizada, construye la comunidad”.

Además, es importante que el párroco no se considere dueño de la catequesis, ni de la comunidad a su cargo y que no deshaga lo que hizo el anterior. Los párrocos cambian, pero las comunidades permanecen.

 

  1. CF en los colegios: El ámbito propio de la iniciación cristiana es la comunidad parroquial. Sin embargo, hay lugares en que se hace CF en los colegios y no existe en el país un criterio uniforme con respecto a las ventajas e inconvenientes de esta práctica. De todos modos es bueno recordar que, en caso de que con las debidas autorizaciones así se haga, siempre es muy importante que esté íntimamente conectada con la parroquia.

 

Preguntas para las recomendaciones y aclaraciones:

·         ¿Que experiencias tienen al respecto?

·         ¿Harían alguna otra recomendación o aclaración? ¿Cuál?

·         ¿Les parece que habría que quitar alguna? ¿Cuál? ¿Por qué?

·         ¿Cómo las priorizarían?

 

CONCLUSIÓN

            No podemos concluir este documento sin una palabra de agradecimiento a tantos catequistas de todo el país que han dedicado muchas horas de sus vidas a esta hermosa tarea de transmitir la fe a las familias. Sin este trabajo constante e invalorable, la CF no hubiera podido dar los frutos que comprobamos un poco por todos lados.

Si el contexto de la CF siempre fue desafiante, que las nuevas dificultades no nos desanimen, sino que por el contrario estimulen aun más nuestra capacidad y deseo de continuar anunciando el Evangelio por medio de la CF.

Nos ponemos bajo la protección de la Virgen, estrella de la evangelización, rogándole que nos guíe por el camino y así podamos ser cada vez más fieles a la misión que nos confió el Señor.

 


[1] Ver LG, GS, ES y DP.

[2] DCG 254.

[3] DCG 220

[4] OA 10-12.

[5] Ver CFL 26 y 29.

[6] Ver CT 67 y CFL 26.

[7] CT 24.

[8] FC 39 y 51-53.

[9] FC 65.

[10] CT 5 y también DCG 80-81, RH 13.

[11] DCG 60-62, RH 10.

[12] DCG 84.

[13] RH 14.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s