La organización de la pastoral catequética en la Iglesia particular2

El DGC presenta la importancia de una efectiva coordinación de la catequesis diciendo:

La coordinación de la catequesis es una tarea importante en una Iglesia particular. En esa coordinación se pueden considerar dos vertientes:

·         una interior a la catequesis misma, entre las diversas formas de catequesis dirigidas a las diferentes edades y ambientes sociales;

·         y otra referida a la vinculación de la catequesis con otras formas del ministerio de la Palabra y con otras acciones evangelizadoras.

La coordinación de la catequesis no es un asunto meramente estratégico, en orden a una mayor eficacia de la acción evangelizadora, sino que tiene una dimensión teológica de fondo. La acción evangelizadora debe estar bien coordinada porque toda ella apunta a la unidad de la fe que sostiene todas las acciones de la Iglesia. (DGC 272).

…se considera:

·         la coordinación interna de la catequesis, con vistas a que la Iglesia particular ofrezca un servicio de catequesis unitario y coherente;

·         la vinculación entre la acción misionera y la acción catecumenal, que se implican mutuamente, en el contexto de la “ misión ad gentes ”[10] o de una “ nueva evangelización ”;[11]

·         la necesidad de una pastoral educativa bien coordinada, dada la multiplicidad de agentes educativos que inciden en unos mismos destinatarios, fundamentalmente niños y adolescentes.

El propio Concilio Vaticano II ha recomendado vivamente la coordinación de toda la acción pastoral para que resplandezca mejor la unidad de la Iglesia particular.[12] (DGC 273)

Un Proyecto diocesano de catequesis articulado y coherente

El Proyecto diocesano de catequesis es la oferta catequética global de una Iglesia particular que integra, de manera articulada, coherente y coordinada los diferentes procesos catequéticos ofrecidos por la diócesis a los destinatarios de las diferentes edades de la vida.[13]

En este sentido, toda Iglesia particular, en orden ante todo a la iniciación cristiana, debe ofrecer, al menos, un doble servicio:

a.      Un proceso de iniciación cristiana, unitario y coherente, para niños, adolescentes y jóvenes, en íntima conexión con los sacramentos de la iniciación ya recibidos o por recibir y en relación con la pastoral educativa.

b.      Un proceso catequesis para adultos, ofrecido a aquellos cristianos que necesiten fundamentar su fe, realizando o completando la iniciación cristiana inaugurada o a inaugurar con el Bautismo.

Algunas tareas propias del servicio catequético

Análisis de la situación y de las necesidades

La Iglesia particular, al tratar de organizar la acción catequética, debe partir de un análisis de la situación. “El objeto de esta investigación es múltiple, pues abarca el examen de la acción pastoral y el análisis de la situación religiosa, así como de las condiciones sociológicas, culturales y económicas, en tanto que estos datos de la vida colectiva pueden tener una gran influencia en el proceso de la evangelización” [14] Se trata de una toma de conciencia de la realidad, en relación a la catequesis y a sus necesidades.

Más en concreto:

·         Se debe tener clara conciencia, dentro del examen de la acción pastoral, del estado de la catequesis: cómo está ubicada, de hecho, en el proceso evangelizador; el equilibrio y la articulación entre los diferentes sectores catequéticos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos…); la coordinación de la catequesis con la educación cristiana familiar, con la educación escolar, con la enseñanza religiosa escolar, y con las otras formas de educación de la fe; la calidad interna; los contenidos que se están impartiendo y la metodología que se utiliza; las características de los catequistas y su formación.

·         El análisis de la situación religiosa está referido, sobre todo, a tres niveles muy relacionados entre sí: el sentido de lo sagrado, es decir, aquellas experiencias humanas que, por su hondura, tienden a abrir al misterio; el sentido religioso, o sea, las maneras concretas de concebir y de relacionarse con Dios en un pueblo determinado; y las situaciones de fe, con la diversa tipología de creyentes. Y en conexión con estos niveles, la situación moral que se vive, con los valores que emergen y las sombras o contra-valores más extendidos.

·         El análisis socio-cultural de que se ha hablado a propósito de las ciencias humanas en la formación de los catequistas [15] es, igualmente, necesario. Hay que preparar a los catecúmenos y catequizandos para una presencia cristiana en la sociedad. (DGC 279)

El análisis de la situación, en todos estos niveles, “debe convencer a quienes ejercen el ministerio de la Palabra, de que las situaciones humanas son ambiguas en lo que respecta a la acción pastoral. Es necesario, por tanto, que los operarios del Evangelio aprendan a descubrir las posibilidades abiertas a su acción en una situación nueva y diversa… Siempre es posible un proceso de transformación que permita abrir un camino a la fe”.[16]

Este análisis de la situación es un primer instrumento de trabajo, de carácter referencial, que el servicio catequético ofrece a pastores y catequistas. (DGC 280)

Programa de acción y orientaciones catequéticas

Una vez examinada cuidadosamente la situación, es necesario proceder a la elaboración de un programa de acción. Este programa determina los objetivos, los medios de la pastoral catequética y las normas que la orientan, de suerte que respondan perfectamente a las necesidades locales, y estén en plena armonía con los objetivos y normas de la Iglesia universal.

El programa o plan de acción debe ser operativo, ya que se propone orientar la acción catequética diocesana o interdiocesana. Por su propia naturaleza se suele concebir para un período de tiempo determinado, al cabo del cual se renueva con nuevos acentos, nuevos objetivos y nuevos medios.

La experiencia indica que el programa de acción es de una gran utilidad para la catequesis, ya que, al marcar unos objetivos comunes, colabora a unir esfuerzos y a trabajar en una perspectiva de conjunto. Para ello, su primera condición debe ser el realismo, la sencillez, la concisión y claridad. (DGC 281)

Junto al programa de acción, más centrado en las opciones operativas, diversos Episcopados elaboran, a nivel nacional, instrumentos de carácter más reflexivo y orientador, que proporcionan los criterios para una idónea y adecuada catequesis. Son llamados de varias maneras: Directorio catequético, Orientaciones catequéticas, Documento de base, Texto de referencia… Destinados preferentemente a dirigentes y catequistas, tratan de clarificar en qué consiste la catequesis: su naturaleza, finalidad, tareas, contenidos, destinatarios, método. Estos Directorios, o textos de orientaciones generales establecidos por las Conferencias episcopales o emanados bajos su autoridad, han de seguir el mismo proceso de elaboración y de aprobación previstos para los Catecismos. Antes de ser promulgados deben ser sometidos a la aprobación de la Santa Sede.[17]

Estas directrices u orientaciones catequéticas suelen ser un elemento realmente inspirador de la catequesis en las Iglesias locales y su elaboración es recomendada y conveniente porque, entre otras cosas, constituye un punto de referencia importante para la formación de los catequistas. Este tipo de instrumento se vincula, íntima y directamente a la responsabilidad episcopal. (DGC 282)

Elaboración de instrumentos y medios didácticos para el acto catequético

Junto a los instrumentos dedicados a orientar y planificar el conjunto de la acción catequética (análisis de situación, programa de acción y Directorio catequético) están los instrumentos de trabajo de uso inmediato, que se utilizan dentro del mismo acto catequético. En primer lugar están los textos didácticos [18] que se ponen directamente en manos de los catecúmenos y catequizandos. Y junto a ellos están también las guías para los catequistas y, tratándose de catequesis de niños, para los padres [19] Asimismo son importantes los medios audiovisuales que se utilizan en catequesis y sobre los que se debe ejercer el oportuno discernimiento. [20]

El criterio inspirador de estos instrumentos de trabajo ha de ser el de la doble fidelidad a Dios y a la persona humana, que es una ley fundamental para toda la vida de la Iglesia. Se trata, en efecto, de saber conjugar una exquisita fidelidad doctrinal con una profunda adaptación al hombre, teniendo en cuenta la psicología de la edad y el contexto sociocultural en que vive.

Brevemente, hay que decir que estos instrumentos catequéticos han de ser tales:

— “ que conecten con la vida concreta de la generación a la que se dirigen, teniendo bien presentes sus inquietudes y sus interrogantes, sus luchas y sus esperanzas ”;[21]

— “ que encuentren el lenguaje comprensible a esta generación ”[22]

— “ que tiendan realmente a producir en sus usuarios un conocimiento mayor de los misterios de Cristo, en orden a una verdadera conversión y a una vida más conforme con el querer de Dios ”.[23](DGC 283)

La elaboración de Catecismos locales: responsabilidad inmediata del ministerio episcopal

Dentro del conjunto de instrumentos para la catequesis sobresalen los Catecismos. [24] Su importancia deriva del hecho de que el mensaje que transmiten es reconocido como auténtico y propio por los pastores de la Iglesia.

Si el conjunto de la acción catequética ha de estar siempre vinculada al Obispo, la publicación de los Catecismos es una responsabilidad que atañe muy directamente al ministerio episcopal. Los Catecismos nacionales, regionales o diocesanos, elaborados con la participación de los agentes de la catequesis, son responsabilidad última de los obispos, catequistas por excelencia en las Iglesias particulares.

En la redacción de un catecismo conviene tener en cuenta, sobre todo estos dos criterios:

·         La perfecta sintonía con el Catecismo de la Iglesia Católica, “texto de referencia seguro y auténtico… para la composición de los catecismo locales”.[25]

·         La atenta consideración de las normas y criterios para la presentación del mensaje evangélico que ofrece el Directorio General para la Catequesis, y que es también “norma de referencia”[26] para la catequesis. (DGC 284)

La “previa aprobación de la Sede Apostólica” [27] —que se requiere para los Catecismos emanados de las Conferencias episcopales— se entiende, puesto que son documentos mediante los cuales la Iglesia universal, en los diferentes espacios socioculturales a los que es enviada, anuncia y transmite el Evangelio y da a luz a las Iglesias particulares, expresándose en ellas. [28] La aprobación de un Catecismo es el reconocimiento del hecho de que es un texto de la Iglesia universal para una situación y una cultura determinadas. (DGC 285)

 

 

Bibliografía:

CONGREGACIÓN PARA EL CLERO,Directorio Catequístico General 11 de abril de 1971, AAS 64 (1972) 97-176.

CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, Directorio General para la Catequesis, Ciudad del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 1997.

PABLO IV, Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, 8 diciembre 1975, en AAS 68 (1976) 5-76.

JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Catechesi Tradendae,16 octubre 1979 en AAS 71 (1979) 1277-1340.

JUAN PABLO II Carta encíclica Redemptoris Missio, 7 de diciembre de 1990 en AAS 83 (1991) 249-340.

CONFERERENCIA EPISCOPAL LATINOAMERICANA ( DECAT- CELAM), La Catequesis en América Latina. Orientaciones Comunes a la luz del Directorio General para la Catequesis, Bogota 1999.

 


[1] ASS, 1935, p. 151 Sig.

[2] Cf DCG (1971) 100. Ver las pistas sugeridas en la Exposición Introductoria y Quinta Parte, cap. 9: “Análisis de la situación y de las necesidades ”.

[3] DCG (1971) 103. Ver en este capítulo el epígrafe titulado: “ Programa de acción y orientaciones catequéticas ”.

[4] DCG (1971) 108-109. Ver en esta Quinta Parte, cap. 2: “La pastoral de catequistas en la Iglesia particular ” y “ Escuelas de catequistas y Centros Superiores para peritos en catequesis ”.

[5] DCG (1971) 116-124.

[6] DCG (1971) 126.

[7] CT 63. El propio Juan Pablo II recomienda dotar a la catequesis de “ una organización adecuada y eficaz, haciendo uso de las personas, de los medios e instrumentos, así como de los recursos económicos necesarios ”.

[8] DCG (1971) 126.

[9] Ibidem.

[10] R.M 33.

[11] Ibidem.

[12] CD 17a: “ Las diversas formas de apostolado han de estar oportunamente coordinadas e íntimamente unidas entre sí, bajo la dirección del Obispo, de modo que todas las iniciativas y actividades de carácter catequético, misionero, caritativo, social, familiar, escolar y de cualquier otro trabajo con fines pastorales, sean conducidas a una acción concorde por la que resplandezca más claramente la unidad de toda la diócesis ”.

[13] Cf Cuarta Parte, cap. 2: “ La catequesis por edades ”.

[14] DCG (1971) 100.

[15] Cf Quinta Parte del DGC, cap. 5.

[16] DCG (1971)102; cf Exposición introductoria 16.

[17] Cf DCG (1971) 117 y 134; JUAN PABLO II Constitución Apostólica Pastor Bonus  94.

[18] Acerca de este conjunto de libros catequéticos, Catechesi Tradendae dice: “ Uno de los aspectos más interesantes del florecimiento actual de la catequesis consiste en la renovación y multiplicación de los libros catequéticos que en la Iglesia se ha verificado un poco por doquier. Han visto la luz obras numerosas y muy logradas, y constituyen una verdadera riqueza al servicio de la enseñanza catequética ” (CT 49).DCG (1971) 120 define los “Textos didácticos” del siguiente modo: “ Los textos didácticos son medios complementarios ofrecidos a la comunidad cristiana, a la cual incumbe la catequesis. Ningún texto puede sustituir la comunicación viva del mensaje cristiano. Sin embargo, los textos tienen gran importancia, porque sirven para una más amplia explicación de los documentos de la tradición cristiana y de los elementos, que favorecen la actividad catequética ”.

[19] Respecto a las guías, DCG (1971)121 indica lo que deben contener: “La explicación del mensaje de la salvación (con una constante referencia a las fuentes y con una clara distinción entre lo que pertenece a la fe y a la doctrina que se ha de creer, y lo que son meras opiniones de los teólogos); consejos psicológicos y pedagógicos y sugerencias relativas al método ”.

[20] Cf Tercera Parte del DGC, cap. 2 La comunicación social DCG (1971)122.

[21] CT 49b.

[22] Ibidem.

[23] Ibidem.

[24] La cuestión de los Catecismos locales ha sido tratada en la Segunda Parte de DGC, cap. 2;  JUAN PABLO II Constitución Apostólica Fidei Depositum 4c. “ Los Catecismos en las Iglesias locales ”. Aquí se dan solamente algunos criterios para su elaboración. Con la denominación “ Catecismos locales ”, el presente documento se refiere a los Catecismos propuestos por las Iglesias particulares o por las Conferencias episcopales.

[25] JUAN PABLO II Constitución Apostólica Fidei Depositum 4c

[26] CT 50.

[27] DCG (1971) 119, 134; CIC 775, 2; JUAN PABLO II Constitución Apostólica Pastor Bonus  94.

[28] Cf CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta Communionis Notio 9: l.c.      843.

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